Historia

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“Estamos, lector, en Argamasilla de Alba y en 1570, en 1572 o en 1575. ¿Cómo es esta ciudad hoy ilustre en la historia literaria española? ¿Quién habita en sus casas? ¿Cómo se llaman estos nobles hidalgos que arrastran sus tizonas por sus calles claras y largas?

Y ¿por qué este buen don Alonso, que ahora hemos visto suspirando de anhelos inefables sobre sus libros malhadados, ha venido a este trance? ¿Qué hay en el ambiente de este pueblo que haya hecho posible el nacimiento y desarrollo, precisamente aquí, de esta extraña, amada y dolorosa figura? ¿De qué suerte Argamasilla de Alba, y no otra cualquier villa manchega, ha podido ser la cuna del más ilustre, del más grande de los caballeros andantes?

Todas las cosas son fatales, lógicas, necesarias; todas las cosas tienen su razón poderosa y profunda. Don Quijote de la Mancha había de ser forzosamente de Argamasilla de Alba. Oídlo bien; no lo olvidéis jamás: el pueblo entero de Argamasilla es lo que se llama un pueblo andante.”

La Ruta de Don Quijote, José Martínez Ruíz, “Azorín”, 1905

El lugar de Argamasilla de Alba se funda después de dos reasentamientos de sus vecinos, que originalmente estaban en el lugar de Moraleja, por causa de enfermedades debidas a los humedales cercanos. En 1575 la villa de Argamasilla de Alba contesta en las Relaciones Topográficas:

“que este pueblo al presente se llama la villa de Argamasilla de Alba, y decirse Argamasilla por sobrenombre es porque el sitio donde está fundada antes que se fundase se decía Argamasilla; y decirse la villa de Argamasilla de Alba es porque se fundó siendo prior de San Juan don Diego de Toledo, antecesor de don Antonio de Toledo, que de presente es,… dijeron que la dicha villa es repoblación nueva de cuarenta y cuatro años a esta parte, un año más o menos…”

De que Cervantes estuvo en Argamasilla de Alba, entre los años 1601 y 1603, no cabe duda. No hay documentos que justifiquen los motivos y la prisión del autor del Quijote en la cueva de la conocida Casa de Medrano. Se barajan aún hoy como posibles dos opciones: una de ellas hace referencia a la posibilidad de que Cervantes, dirigiese un piropo a una mujer de Argamasilla, sobrina del Marqués de Casa de Pacheco, en aquel momento regidor de la localidad. La otra, que viniese como recaudador de alcabalas por parte de la Orden de San Juan, sin permiso para hacerlo.

Argamasilla de Alba, y más precisamente los argamasilleros, siempre se han identificado con la figura de Cervantes y su estancia entre sus calles y su cárcel, no dejando que esta herencia desapareciese, al contrario, la han ido acrecentando con el paso del tiempo gracias a la labor de los vecinos y sus gobernantes, que siempre han creído y transmitido esta tradición, además de defender que Argamasilla de Alba es el lugar de don Quijote, basándose en tres hipótesis:

1ª. Que conservan un cuadro exvoto, fechado en 1601, en la iglesia de San Juan Bautista en la que una de las figuras allí representadas es don Rodrigo de Pacheco, posible trasunto de don Quijote. Esta persona, que tuvo que conocer Cervantes, está enterrada a los pies de este mismo cuadro.

“Apareció Nuestra Señora a este caballero estando malo de una enfermedad gravísima desamparado de los médicos vísperas de San mateo año MDCI encomendándose a esta Señora y prometiéndole una lámpara de plata llamándola día y noche de un gran dolor que tenía en el celebro de una gran frialdad que se le cuajó dentro”

2ª.  Que son nombrados especialmente en el capítulo último de la Primera Parte del Quijote, “Los Académicos de la Argamasilla, lugar de la Mancha en vida y muerte del valeroso don Quijote de la Mancha”.

            “Los Académicos de la Argamasilla, lugar de la Mancha en vida y muerte del valeroso don Quijote de la Mancha”.

3ª.  En el Quijote apócrifo escrito en 1614 por Alonso Fernández de Avellaneda, pseudónimo de su autor, está así dedicado: “AL ALCALDE, REGIDORES Y HIDALGOS DE LA NOBLE VILLA DEL ARGAMESILLA DE LA MANCHA, PATRIA FELIZ DEL HIDALGO CABALLERO DON QUIJOTE, LUSTRE DE LOS PROFESORES DE LA CABALLERÍA ANDANTESCA”.

Cervantes conoce perfectamente Argamasilla de Alba y a sus vecinos, tanto como para dejar inmortalizados a varios de ellos como Los Académicos de la Argamasilla. Que pudo estar encarcelado en la cueva de la Casa de Medrano y engendrase aquí el Quijote,  una tradición antigua y defendida por los argamasilleros de generación en generación. En esta cárcel de villa pequeña pudo tener la mínima tranquilidad para engendrar la historia de don Quijote, “donde todo triste ruido hace su habitación”

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